7 de agosto. Vivir en Paz


Hoy ha sido un día intenso. Los encuentros de hoy han provocado en mi sentimientos contradictorios, desde la incomprensión a la rabia, pasando de la tristeza a la alegría, de la desesperanza a la esperanza.

En varios momentos me he intentado poner en la piel del otro, pensar como ellos, sentir como ellos. Como los palestinos, claro. Pero también como los ocupantes, y la verdad, los segundos no han conseguido que pueda empatizar con ellos. Lo siento.

He visitado plantaciones de agricultores palestinos que se agrupan en una cooperativa para poder ser un poco más fuertes, para poder llevar a cabo proyectos y desarrollar su economía, a pesar de todos los impedimentos por parte de Israel y la poca o nula autoridad de la “autoridad palestina”. Allí el sentimiento de esperanza se ha apoderado de mí, veía soluciones por todas partes, veía que se podía hacer algo, a pesar de los impedimentos.


Después una gran familia nos ha abierto las puertas de su casa, nos han invitado a té y a café y todos los miembros de la familia se han sentado con nosotros para hablarnos sobre su realidad al vivir cerca de un asentamiento.

Al entrar y sentarnos no me dio tiempo de ver donde estaba exactamente situada la casa y cual es mi sorpresa cuando al dirigirnos a la parte de atrás nos encontramos con que la valla que limita el terreno de la casa es la misma que marca el principio del asentamiento de colonos israelíes.

Es una zona de seguridad. Pocos metros más abajo, se erigen edificios nuevos, modernos, grupos de casas con jardín y carreteras asfaltadas. Eso sí, todo rodeado por una zona de seguridad con alambrada de pinchos y torres de control y cámaras. Claro! Para defenderse de qué? Me pregunto yo. De esta pobre gente a la que han robado las tierras? Increíble. Inexplicable.

Para los que no lo sepan, un asentamiento, es una zona en terreno palestino de la cual se ha apoderado Israel, han edificado y allí viven israelís por la gracia del gobierno de Israel. Y allí a esas tierras palestinas no pueden pasar los palestinos que antes eran dueños de esas tierras. Como es el caso del dueño de la casa donde nos encontramos que ha visto su terreno reducido por la ocupación desde 1984. Y no sólo eso, si no que si necesita o simplemente desea cultivar su tierra al lado de la valla no puede utilizar maquinaria y debe ser con el permiso del gobierno israelí.

Cómo se explica eso? Es como si tu vecino de al lado cada día mueve su valla hacia tu terreno un metro, hasta que un día la puerta de tu casa queda dentro de esa valla y ya no puedes pasar porque ese terreno no es tuyo. Y acudes a las autoridades y no pueden hacer nada. Lo crees posible? Pues eso es lo que ocurre en Palestina.

Lo he visto con mis propios ojos. He visto pasar por la zona de seguridad a un colono en bicicleta, mientras el dueño de las tierras nos explicaba resignado que aquello era su tierra y que ahora tarda 45 minutos en llegar a un pueblo al que llegaba en 10 minutos por una carretera que está en territorio palestino y que ahora resulta que tiene el paso prohibido por el ejercito israelí.

A pesar de que había leído, oído y visto información sobre todo esto, no entendía como era exactamente, pero hoy lo he visto con mis propios ojos y el sentimiento ha sido primero de indignación, luego de tristeza. Y más tristeza al alejarme de esas personas que se despedían de mí con una sonrisa y con un por favor vuelve.

No puedo describiros el sentimiento, porque ahora mismo tengo un nudo en la garganta y vuelvo a la incomprensión. Para mí es todo un sin sentido, que ocurra esto, que se sepa y que no se pueda hacer nada.

El territorio palestino tiene 27.000 km2 de los cuales en la actualidad pertenecen a Palestina sólo 7.000 km2. El resto está bajo el control de Israel. Significa eso que Palestina ha perdido el 88% de su territorio en una ocupación que nadie considera guerra y en la que ningún estado cree que debe intervenir.


No se trata aquí de decidir si en este territorio debe haber uno o dos estados o que nombre deben tener. Se trata de que no se robe a las personas su tierra, su agua, su derecho a cultivar, su derecho a vivir. Se trata de que uno no se sienta preso ni extranjero en su propio país.

Se trata de VIVIR EN PAZ.

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